Viaje al Cabo de la Vela, Día 1ro
Viernes 7 de Enero del año 2005. Dia Primero, en el Cabo de la Vela, por fin llegamos después de dormir en Rioacha, ansiosos por nuestra meta, pasando por Cuatro Vías y luego a Uribia, un viaje muuuyy largo por una carretera rodeada de desierto que siempre parecía igual. El guajiro dueño de la camioneta nos dejó con otros viajeros y pobladores en la entrada de un hotel, en el cual mas tarde conoceríamos a NATNAT, una joven guayú que estudió comunicación social en la Javeriana en Bogotá, bueno, en fin, al bajar nos percatamos de que no era el sitio exacto que buscábamos, entonces decidimos caminar hasta encontrar el sitio que queríamos, fuimos hasta la Virgen del Faro, una estatua, que montó un Francés que vivió allí en el Cabo de la Vela y montó una pescadería, que con referencia a esta primera foto está detrás a unos 5km, llegamos allá con cansancio por el equipaje tan pesado y había un sol super fuerte, además ya nos estábamos preocupando porque ya no teníamos aliento, como sería el desespero que Lina decia que acampáramos en medio del desierto, lejos del agua y sin ninguna sombra. Luego continuamos más allá del faro hasta el Ojo de Agua, una playita entre una especie de acantilado que daba salida al mar, lastimosamente de esa playita no tenemos fotos, casi 2km más, ya mamados y a punto de rendirnos, por terreno desértico, con miedo a tomarnos el agua que llevábamos (unos 7 litros, que pesaban un montón) -por que pensamos que alli era dificil conseguirla- nos encontramos con unos jóvenes viajeros, eran 4 niñas paisas y 2 muchachos, en la entrada del Ojo de Agua, ellos nos remolcaron hasta muy cerca de la locación en la cual decidimos montar nuestra carpa. Lina decía que nos hiciéramos ahi, pero yo veía a una guayuú que nos gritaba algo en su lengua y pensaba que nos estaba echando alguna maldición por invadir su terreno. Asi que caminamos un poco más hasta encontrar un sitio donde se formó una especie de laguito interior con un brazo de agua, como un rio, que entra al mar, había un atardecer muy fuerte, con unos colores divinos: verde intenso, azul claro del mar y del laguito y naranjas y rosados en el cielo, daba la impresión de que la playa nos recibia con los brazos abiertos y aquí la foto.

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